Blogia
Guia basica para recien independizados

Supervivencia

Surviving Xmas...

Vamos a pensar con frialdad y calma, (ahora que ya ha comenzado el año y el fin de las fiestas está a la vuelta de la esquina), todo lo que hemos hecho mal durante este aciago periodo con que da comienzo el invierno. Así que vamos a hacer un pequeño test:

¿Hemos invertido grandes cantidades de dinero en regalos sin poder permitirnoslo?

¿Estamos seguros de que nuestros amigos y familiares van a usar esos regalos, o son algo que no van con su estilo, no les viene bien de talla, o jamás van a usarlo porque no tienen necesidad en concreto de ese objeto?

¿Hemos invertido más tiempo en comprar artilugios decorativos, regalos y comida que en estar con los nuestros?

¿Nos hemos dejado llevar por el mal humor, cuando algo no ha salido bien o no ha salido como esperábamos, y hemos terminado discutiendo con todos los que estaban a nuestro alrededor?

¿Hemos comido más de la cuenta, e incluso hemos devorado o bebido manjares perjudiciales para nuestra salud, y ahora estamos con el estómago hecho un cromo, (por no hablar de los kilos de más)?

¿Nos ha invadido algún sentimiento de depresión, vacío o soledad, aún cuando estábamos rodeados de gente?

¿Nos ha entrado una nostalgia horrosa al recordar a los que no están o al pensar en lo felices que éramos hace unos años en las mismas fiestas en otras circunstancias?

 Si hemos contestado que sí a cuatro preguntas o más, no hay duda: "Eres como el Sr. Scrooge o como una servidora, y odias la Navidad". 

Personalmente, todo el tinglado de lucecitas, villancicos y buenas intenciones que nunca se llevan a cabo, me pone de los nervios!!!!! Hay gente que disfruta con todo esos artilugios horteras, villancicos imbebibles y canciones cursi en inglés (en concreto hay una canción navideña de Mariah Carey que me desquicia, por no hablar del videoclip) que nos animan a ser mejores personas durante una semana. Porque en los países civilizados, el periodo navideño dura desde el 24 de Diciembre al primero de Enero, ocho diítas... Pero aquí nos empeñamos en alargar la agonía hasta el 6 de Enero con la insufrible cabalgata de Reyes Magos.

Lo que nos sucede es que somos conscientes de que las guerras, el hambre y la enfermedad no se acaban en Nochebuena, y también, que unos más que otros, vamos viendo que nuestras Navidades falta gente que falleció o que se fue de nuestras vidas. Eso nos llena de amargura, resentimiento y añoranza, así que al ver como empiezan a adornar los centros comerciales en Noviembre, (algunos se pasan que empiezan en Octubre, reconocedlo), nuestra primera reacción es soltar un improperio en voz alta.

Pero puedo entender que hay gente a quien le gusta. Aunque nos parezca increíble, hay individuos que disfrutan con las lucecitas brillantes, se emocionan en la cabalgata aunque no sean niños, y cantan villancicos infumables durante la cena de nochebuena al calor de la lumbre. Esta gente disfruta con esas cosas que tú y yo encotramos horteras, hipócritas o fuera de lugar para el siglo XXI.

Aún así, y como consejo de supervivencia número tres, os lanzo el siguiente alegato: "No arruineis la fiesta a los demás". El hecho de que tú no aguantes la cena en familia, o no creas en los Reyes Magos no te da derecho a cargarte la ilusión de los demás. Piensa que entre esa gente con la que no tienes ganas de cenar, hay amigos o familia que han estado buscando algo para regalarte con toda la ilusión del mundo, (aunque a ti no te guste). Piensa que tu madre o tu compi de piso ha estado toda la mañana en la cocina preparando la cena. Piensa que cuando tu eras niño te jodió un montón descubrir que los Reyes eran los padres.

Y sí, lo reconozco, no aguanto ver a todo el mundo ir a comprar como becerros en manada, no soporto mirarme al espejo con tres kilos más después de matarme de hambre durante meses, y me deprime no poder regalar cosas para poder llegar a fin de mes cuando a mí si que me hacen regalos. Nada va a cambiar ni a suceder en mejor forma porque sea 25 de diciembre. Pero esa gente que cree, si es que realmente cree, tiene derecho a vestirse como un hotera en Nochevieja, tiene derecho a cantar villancicos aunque desafine y tenga dos copas de más, y por supuesto tiene derecho a gastarse una pasta en un rolex para su esposo o un perfume para su esposa que ya verán como lo pagan.

Y nosotros, pobres "Scrooge", por normas de convivencia o por cariño a los nuestros, vamos a soportar la cena soporífera, al cuñado borracho, al primo pequeño malcriado, al prima ninfómana, al amigo de la "hermandad del puño" y a todo el que haga falta.

Y haremos esto y todo lo que sea necesario para que nuestra madre o quien quiera que haya estado todo el día en la cocina o haya pasado horas en el centro buscando un jersey que odiarás, tenga una sonrisa perenne en el rostro al acabar la velada.

Porque eso es lo único que importa.

SULIS

Fiesta en casa

Sí, ya lo sé. No me digas más. Tienes que organizar una fiesta en casa.

Pero, ¿tú estás segur@ de  lo que dices? Bueno, a ver, excusas no te faltan. Que si voy a inaugurar el piso, que si hay crisis y las copas en la calle están muy caras, que mejor así, si bebo no tengo que conducir de vuelta...

Sobre todo la primera, es la excusa más recurrente: inaugurar tu primera vivienda. Y es lógico: eres feliz e independiente y lo quieres compartir con tus amigos. Pero al día siguiente, cuando tengas que recoger todo lo que ayer se ensució... En fin, que lo vas a lamentar cuando veas que las manchas no salen de la mesa sin frotar y dejarte las uñas. Pero, uf, tú quieres dar una fiesta, te apetece, te hace sentirte adulto si aún eres joven o simplemente llevas una Bree Van de Kamp dentro y te gusta agradar a los demás...

Bueno, si es inevitable, vamos a organizar esa fiesta; pero con una serie de recomendaciones que pueden ayudarte a no lamentarte al día siguiente, que es cuando puedes decidir de pronto: ya no vuelvo a dar una fiesta en mi vida.

 

 

Lo primero antes de invitar a nadie es mirar a nuestro alrededor: si vivimos con más compañeros, es posible que alguno no esté de acuerdo en celebrar nada, y ahí es cuando toca negociar: todos los integrantes de un piso compartido deben estar de acuerdo y asumir los riesgo de celebrar una fiesta. Si no es así, no hay nada que hacer: te mirar la sección de bares que recomiendo y elijes uno para organizar el refrigerio. Y a casa en taxi, claro, a menos que decidas no beber.

Si todos los compañeros estáis de acuerdo en celebrar la fiesta, entonces mejor que mejor, porque además de recoger la casa juntos al día siguiente, podéis compartir gastos. El único inconveniente es que si sois más de dos o tres, la lista de invitados puede ser eterna, (todos vais a querer invitar como mínimo a cuatro o cinco personas), y si vuestro piso o casa no es muy grande puede ser un problema, ya que a lo mejor no tenéis sillas o lugar para meter a todo el mundo.

Si vives sol@ y solamente te tienes que poner de acuerdo contigo mism@, ten en cuenta que asumirás los gastos sólo, así que si tus invitados se ofrecen a traer ganchitos, bebidas o cualquier otra cosa, di que sí, sin orgullos tontos. Además, si eres el único que tiene que recoger al día siguiente la casa, el trabajo te puede amargar, y así es como decides, "no más fiestas". Lo mejor es que ofrezcas a algunos de los invitados a quedarse a dormir. Así al día siguiente, te pueden ayudar a limpiar. Eso sí: ten un detalle con ellos y prepara un buen desayuno, (ten a mano zumo de naranja, aunque sea de caja, por si alguno tiene resaca), y así todos reponéis fuerzas.

Y hablando de resaca, hay que moderar el consumo de alcohol o sustancias "no recomendadas". En cualquier caso, es una fiesta y hay que divertirse, pero modera tu propio consumo de alcohol, y evita servir continuamente bebidas alcohólicas, una tras otra, a tus invitados. En el mejor de los casos, alguien puede decir o hacer algo inadecuado, (incluído tú), y cargarse la velada. Y en el peor de los casos, alguien puede sentirse mal, y podéis acabar en urgencias porque no sabías que un amigo era alérgico a alguna bebida o que no toleraba el alcohol. Ten a mano zumos y refrescos, además de vinos, cervezas y ron. Y por cierto, pregunta a tus amigos si alguno es alérgico a algún alimento o bebida, que no es gracioso cuando la fiesta acaba en el médico.

 

 

Si vuestros amigos beben mucho, no los dejes conducir, que se queden a dormir, y ya os organizáis con cojines, sofás o colchones. Ya se qué seréis más a la hora del desayuno, pero también seréis más a la hora de recojer. Así hasta puede surgir algún romance, y al día siguiente ya tenéis tema de conversación, pero sin humillar a nadie o soltar risitas, oye, que el amor puede surgir en cualquier rincón cuando hay copas de más.

 Como anécdota, recuerdo un cumpleaños, donde invité sólo a tres o cuatro amigas, pero cada una se trajo a otros tres o cuatro amigos, con lo cual allí acabaron celebrando mi cumpleaños gente que no conocía de nada. Lo curioso es que allí coincideron un chico alemán y una chica española a los que yo no conocía, (amigos de amigos, ya se sabe lo que pasa con las becas Erasmus), y que se conocían también por primera vez aquella noche. El caso es que congeniaron y se casaron años después. Yo no tenía ninguna relación con ellos, y sigo sin tenerla, así que cuando le hablen a sus hijos que como se conocieron, la respuesta será: "Bueno, nos invitaron a una fiesta de cumpleaños, de no sabemos bien quién, y nos enrollamos. Y así hasta hoy".

Si aún así vuestros amigos insisten en volver a casa, llamad un taxi, no es broma: no se debe conducir tras fumarse 20 cigarrillos, beberse más de cinco copas, y no haber dormido en más de 15 horas.

 

 

Otra cosa que hay que tener en cuenta antes de dar la fiesta son los vecinos. Si nuestro piso está insonorizado, sin problemas. Pero si no lo está, habrá o bien que avisar a los vecinos y contar con su aprobación, o bien que no hacer mucho ruído. Yo por ejemplo tengo algún que otro vecino intolerante, así que mis fiestas ya no son ruidosas y no hay "party" o "trivial" con cubatas tras la cena. Como mucho dos o tres personas, viendo la tele y cenando. Más que fiestas son reuniones sociales, vaya, que falta el mayordomo con la tarjetita: "Ha llegado Mr. Darcy, ¿sirvo la cena?". Pero no es bueno tener problemas con los vecinos, ya que la cosa puede acabar en comisaría. Así que si somos más de cuatro, lo que hago es mirar la sección de bares.

Por último, tendremos que ofrecer una buena comida o algo de picar al menos, para agradar a nuestro amigos, sobre todo si son compañeros de trabajo, porque si no comen bien, alguno lo contará en la oficina y para que quieres más: la gente puede parecer muy buena, y luego ser muy rastrera, es ley de vida.

Lo mejor es tener a mano chacinas, ganchitos, canapés y cositas ligeras y fáciles de preparar, si no somos muy expertos en la cocina. Si queremos cocinar, lo mejor es hacer algo con lo que estemos familiarizados y que lo hayamos preparado varias veces. No conviene decidir preparar algo nuevo que no sepamos si sabe bien o mal, o si vamos a ser capaces de cocinarlo. Además del postre, ten preparada fruta fresca, que tras beber muchas copas, es lo que mejor sienta. De todos modos, iré dejando recomendaciones de recetas y otros trucos, de las cosas que me han salido bien cuando he tenido invitados. También os contaré cosas que me salieron mal, que también puede resultar útil, para no seguir el ejemplo.

Luego están los temas de velitas, incienso, tipo de música... Bueno eso son detalles que ya iréis dominando con el tiempo, conforme conozcáis vuestra casa, y a vuestros amigos, que insisto, en el trabajo o en clase pueden ser de una forma, y fuera de otra. En cualquier, caso, si decides dar una fiesta, diviértete y haz que los demás se diviertan, y ya mañana a ver como recoges. De perdidos al río.

 

SULIS.

Nadie es mejor que tú, ni tú eres mejor que nadie.

Nadie es mejor que tú, ni tú eres mejor que nadie.

Pues, eso mismo, nadie es mejor que tú, ni tú eres más fabuloso que nadie.

Es una frase para recordar cuando nos enfrentemos a nuestros problemas de convivencia.

Resulta que un día te despiertas y te das cuenta de que bajo ese techo de esa casa o piso, (que alquilas, ocupas o cuya hipoteca pagas religiosamente cada mes), hay más gente. Puede ser tu pareja, puede que compartas el piso con más amigos, o puede que sea tu herman@ o tu prim@. Y por algún motivo, eso hoy no te hace feliz.

Uno de esos motivos puede ser la siguiente situación.

Al levantarte vas al baño, y te encuentras el lavabo impregnado de pasta de dientes o que no hay papel para limpiarse tras hacer tus necesidades.

Al llegar al salón, ves que hay platos de la cena de anoche encima de la mesa con restos de comida.

Para colmo, tu hermano o tu primo o tu amigo se llevó anoche a su chica o su chico, y no te han dejado dormir con su intensiva actividad nocturna.

Si nos dejamos llevar por la ira y por los absurdos clichés de los "reality show", vamos listos. No valen frasecitas del tipo "quien me pone la pierna encima" o te voy a dar una leche que no veas. Tampoco vale gritar, cabrearse o dejar de hablarnos con nuestros compañeros. Las cosas hay que hablarlas civilizadamente, es mucho más fácil y divertido.

Y para que sea divertido, recuerda, olvida el "yo". "Yo habría recogido la mesa". "Yo siempre compro papel higiénico y nunca mancho el lavabo". Recuerda que "Tú no eres mejor que nadie". Tampoco recojas lo que otro ha ensuciado, porque "nadie es mejor que tú".

Una solución divertida sería dejar una nota a los amantes, para que cuando se levanten lo dejen todo impecable. Algo del tipo, "Menuda nochecita. Espero que hayáis guardado fuerzas para limpiar todo esto. Os veo luego, si es que os dignais salir de la habitación, claro. La cena la traigo yo del chino hoy. Nos vemos".

Y si tenéis la oportunidad de hablar cara a cara con vuestro compañero, no cambies el tono. Empezad con algo así como "no veas que noche", y "me alegro que te vaya bien en tu relación, en serio, pero por favor, limpia un poco la mesa y el baño. Que lo uno no quita lo otro".

Como veis, es más divertido y os evitais malos ratos.

SULIS.

Y ahora que?

Y ahora que?

¿Y ahora que pasa? ¿Qué voy a preparar de comer? ¿Sabré lavar y planchar la ropa?¿Soportaré vivir en pareja por primera vez? ¿O con mis compañeros de piso? ¿O totalmente sólo y sin la ayuda de mamá o papá? ¿Y si me despiden y tengo que dejar el alquiler o la hipoteca? ¿Y si me va mal el primer año y tengo que dejar la carrera? ¿Que pasa si todo sale mal?

Pues mal empezamos. Tenemos que pensar siempre en positivo y con la botella medio llena, no tenemos que pensar "¿y si no soy capaz?". En lugar de eso vamos a pensar, "Voy a ser capaz, mejor o peor, pero lo voy a hacer".

Vamos a empezar por ahí, poquito a poco. Con las ideas muy claritas de lo que tenemos que hacer, y luego a por ello. Hay que marcarse primero el objetivo para saber que camino seguir.

Así que manos a la obra y sin miedo.

SULIS

Willkommen, Bienvenu, Wellcome!

Willkommen, Bienvenu, Wellcome!

 

 

Haciendo uso de  la canción que daba la bienvenida a los clientes del cabaret en la peli de Liza Minelli, quiero saludar a todos los que hagan una paradita en este blog.

Animo a todo el mundo a participar, comentar , agregar, o contar experiencias propias, pero siempre respetando la opinión de los demás.

Lo importante aquí es comunicarse, y aunque me dirijo a aquellos que abandonan el nido paterno e inician sus andaduras entre la bohemia y las primeras responsabilidades, quiero que todo el mundo participe, sin perjuicios de sexo, edad o religión.

Espero que os guste todo lo que aquí se vierta.

SULIS.