Fiesta en casa
Sí, ya lo sé. No me digas más. Tienes que organizar una fiesta en casa.
Pero, ¿tú estás segur@ de lo que dices? Bueno, a ver, excusas no te faltan. Que si voy a inaugurar el piso, que si hay crisis y las copas en la calle están muy caras, que mejor así, si bebo no tengo que conducir de vuelta...
Sobre todo la primera, es la excusa más recurrente: inaugurar tu primera vivienda. Y es lógico: eres feliz e independiente y lo quieres compartir con tus amigos. Pero al día siguiente, cuando tengas que recoger todo lo que ayer se ensució... En fin, que lo vas a lamentar cuando veas que las manchas no salen de la mesa sin frotar y dejarte las uñas. Pero, uf, tú quieres dar una fiesta, te apetece, te hace sentirte adulto si aún eres joven o simplemente llevas una Bree Van de Kamp dentro y te gusta agradar a los demás...
Bueno, si es inevitable, vamos a organizar esa fiesta; pero con una serie de recomendaciones que pueden ayudarte a no lamentarte al día siguiente, que es cuando puedes decidir de pronto: ya no vuelvo a dar una fiesta en mi vida.

Lo primero antes de invitar a nadie es mirar a nuestro alrededor: si vivimos con más compañeros, es posible que alguno no esté de acuerdo en celebrar nada, y ahí es cuando toca negociar: todos los integrantes de un piso compartido deben estar de acuerdo y asumir los riesgo de celebrar una fiesta. Si no es así, no hay nada que hacer: te mirar la sección de bares que recomiendo y elijes uno para organizar el refrigerio. Y a casa en taxi, claro, a menos que decidas no beber.
Si todos los compañeros estáis de acuerdo en celebrar la fiesta, entonces mejor que mejor, porque además de recoger la casa juntos al día siguiente, podéis compartir gastos. El único inconveniente es que si sois más de dos o tres, la lista de invitados puede ser eterna, (todos vais a querer invitar como mínimo a cuatro o cinco personas), y si vuestro piso o casa no es muy grande puede ser un problema, ya que a lo mejor no tenéis sillas o lugar para meter a todo el mundo.
Si vives sol@ y solamente te tienes que poner de acuerdo contigo mism@, ten en cuenta que asumirás los gastos sólo, así que si tus invitados se ofrecen a traer ganchitos, bebidas o cualquier otra cosa, di que sí, sin orgullos tontos. Además, si eres el único que tiene que recoger al día siguiente la casa, el trabajo te puede amargar, y así es como decides, "no más fiestas". Lo mejor es que ofrezcas a algunos de los invitados a quedarse a dormir. Así al día siguiente, te pueden ayudar a limpiar. Eso sí: ten un detalle con ellos y prepara un buen desayuno, (ten a mano zumo de naranja, aunque sea de caja, por si alguno tiene resaca), y así todos reponéis fuerzas.
Y hablando de resaca, hay que moderar el consumo de alcohol o sustancias "no recomendadas". En cualquier caso, es una fiesta y hay que divertirse, pero modera tu propio consumo de alcohol, y evita servir continuamente bebidas alcohólicas, una tras otra, a tus invitados. En el mejor de los casos, alguien puede decir o hacer algo inadecuado, (incluído tú), y cargarse la velada. Y en el peor de los casos, alguien puede sentirse mal, y podéis acabar en urgencias porque no sabías que un amigo era alérgico a alguna bebida o que no toleraba el alcohol. Ten a mano zumos y refrescos, además de vinos, cervezas y ron. Y por cierto, pregunta a tus amigos si alguno es alérgico a algún alimento o bebida, que no es gracioso cuando la fiesta acaba en el médico.

Si vuestros amigos beben mucho, no los dejes conducir, que se queden a dormir, y ya os organizáis con cojines, sofás o colchones. Ya se qué seréis más a la hora del desayuno, pero también seréis más a la hora de recojer. Así hasta puede surgir algún romance, y al día siguiente ya tenéis tema de conversación, pero sin humillar a nadie o soltar risitas, oye, que el amor puede surgir en cualquier rincón cuando hay copas de más.
Como anécdota, recuerdo un cumpleaños, donde invité sólo a tres o cuatro amigas, pero cada una se trajo a otros tres o cuatro amigos, con lo cual allí acabaron celebrando mi cumpleaños gente que no conocía de nada. Lo curioso es que allí coincideron un chico alemán y una chica española a los que yo no conocía, (amigos de amigos, ya se sabe lo que pasa con las becas Erasmus), y que se conocían también por primera vez aquella noche. El caso es que congeniaron y se casaron años después. Yo no tenía ninguna relación con ellos, y sigo sin tenerla, así que cuando le hablen a sus hijos que como se conocieron, la respuesta será: "Bueno, nos invitaron a una fiesta de cumpleaños, de no sabemos bien quién, y nos enrollamos. Y así hasta hoy".
Si aún así vuestros amigos insisten en volver a casa, llamad un taxi, no es broma: no se debe conducir tras fumarse 20 cigarrillos, beberse más de cinco copas, y no haber dormido en más de 15 horas.
Otra cosa que hay que tener en cuenta antes de dar la fiesta son los vecinos. Si nuestro piso está insonorizado, sin problemas. Pero si no lo está, habrá o bien que avisar a los vecinos y contar con su aprobación, o bien que no hacer mucho ruído. Yo por ejemplo tengo algún que otro vecino intolerante, así que mis fiestas ya no son ruidosas y no hay "party" o "trivial" con cubatas tras la cena. Como mucho dos o tres personas, viendo la tele y cenando. Más que fiestas son reuniones sociales, vaya, que falta el mayordomo con la tarjetita: "Ha llegado Mr. Darcy, ¿sirvo la cena?". Pero no es bueno tener problemas con los vecinos, ya que la cosa puede acabar en comisaría. Así que si somos más de cuatro, lo que hago es mirar la sección de bares.
Por último, tendremos que ofrecer una buena comida o algo de picar al menos, para agradar a nuestro amigos, sobre todo si son compañeros de trabajo, porque si no comen bien, alguno lo contará en la oficina y para que quieres más: la gente puede parecer muy buena, y luego ser muy rastrera, es ley de vida.
Lo mejor es tener a mano chacinas, ganchitos, canapés y cositas ligeras y fáciles de preparar, si no somos muy expertos en la cocina. Si queremos cocinar, lo mejor es hacer algo con lo que estemos familiarizados y que lo hayamos preparado varias veces. No conviene decidir preparar algo nuevo que no sepamos si sabe bien o mal, o si vamos a ser capaces de cocinarlo. Además del postre, ten preparada fruta fresca, que tras beber muchas copas, es lo que mejor sienta. De todos modos, iré dejando recomendaciones de recetas y otros trucos, de las cosas que me han salido bien cuando he tenido invitados. También os contaré cosas que me salieron mal, que también puede resultar útil, para no seguir el ejemplo.
Luego están los temas de velitas, incienso, tipo de música... Bueno eso son detalles que ya iréis dominando con el tiempo, conforme conozcáis vuestra casa, y a vuestros amigos, que insisto, en el trabajo o en clase pueden ser de una forma, y fuera de otra. En cualquier, caso, si decides dar una fiesta, diviértete y haz que los demás se diviertan, y ya mañana a ver como recoges. De perdidos al río.

SULIS.
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