Pisto fácil y rápido
Bueno, hoy tenemos una recetita barata y fácil para no poner la excusa de no como verduras que es caro, difícil y lento de preparar.
Es cierto que el pisto tradicional lleva más tiempo y está más rico. Pero mi propuesta es más sencilla, y te permite preparar varias raciones que luego puedes congelar y usar cuando no sabes que hacerte y tienes prisa.
Los ingredientes que detallo aquí son para dos raciones, pero como siempre, multiplica los ingredientes según el número de raciones que quieras preparar.
INGREDIENTES: (2 PERSONAS O DOS RACIONES)
- 2 CALABACINES BLANCOS GRANDES O CUATRO SI SON PEQUEÑOS
- 6/7 TOMATES TIPO PERA O TIPO CANARIO, (PEQUEÑITOS Y MUY ROJOS)
- 1 PASTILLA DE CALDO DE VERDURAS
- 1 DIENTE DE AJO GRANDE O DOS PEQUEÑOS
- ACEITE DE OLIVA
- UN CHORRITO DE VINO BLANCO
- UNA PIZCA DE SAL
PREPARACIÓN:
Enjuagamos los calabacines y los tomates, así como el diente de ajo. Les quitamos la piel a todos y volvemos a enjuagarlos, (esto es importante, lavar bien la verdura, y quien haya tenido lombrices sabrá de que hablo).
Cortamos los calabacines y los tomates en dados lo más pequeño posible, así a la hora de machacar nos costará menos esfuerzo. A los tomates es conveniente quitarle las partes duras centrales, (sólo las duras), y las pepitas. Los calabacines tienen unas pepitas centrales, pero yo las conservo porque se deshacen totalmente en el pisto y no dan amargor a los guisos, como pasa con las pepitas del tomate.
El diente de ajo lo cortamos primero por la mitad y le quitamos el apéndice central verdoso, así evitamos que se nos repita el guiso. Cortamos el ajo en trocitos muy pequeños, y lo salteamos en una sartén con dos cucharadas de aceite caliente a fuego medio.
Cuando el ajo este lacio, es decir casi transparente, añadimos los calabacines. Los salteamos ligeramente, y añadimos el tomate. Es importante que ni el ajo ni los calabacines se quemen o tueste demasiado antes de añadir el tomate, si no el sabor va a ser ligeramente amargo.
Seguimos salteando todo en la sartén durante un par de minutos, siempre a fuego medio, y añadimos la pastilla de caldo de verduras, bien desmigada.
Golpeamos la verdura con una cuchara o paleta de madera hasta que se vaya deshaciendo y convirtiéndose en una especie de papilla, pero sin que llegue a serlo, y añadimos el chorro de vino blanco mientras lo hacemos.
Bajamos el fuego al mínimo, y dejamos que el pisto se termine de cocinar lentamente, pero removiendo y golpeando de vez en cuando. (Es en este momento que podemos aprovechar para fregar los cacharros del desayuno, o para prepararnos una ensalada, el tiempo es oro en la cocina)
Añadimos la sal unos diez-doce minutos después de añadir el vino, removemos un poco más y ya se puede servir.
El pisto puede servirnos para guarnición de carne o pescado, o también puede ser un buen plato principal acompañado de un huevo que podemos cocer en el mismo pisto tras agregar el vino. Si vamos a agregar un huevo, mi consejo es arrinconar el pisto en un lado de la sartén y dejar un hueco para que el huevo se haga directamente en la placa de la sartén,
Si lo vamos a congelar, es mejor ponerlo en el "tupper", y dejar que se enfríe a temperatura ambiente antes de meterlo en el congelador.
Una última reflexión: mi madre me mataría si supiera que sustituyo la mitad de las verduras del pisto por una pastilla de caldo, pero nosotros "los independizados" con poco tiempo y menos experiencia, tenemos que buscar soluciones rápidas, económicas y sabrosas si puede ser.
Si alguna vez tenéis tiempo, podéis ademas de calabacines y tomates, usar pimientos rojos y verdes además de cebolla, para preparar un pisto tradicional. Eso sí, ten en cuenta que si usas pimientos y cebollas, estos debes freirlos antes que el tomate y el calabacín porque son más duros y tardan más en deshacerse.
SULIS.
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