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Recetas y trucos de cocina

Bizcocho de Chocolate

Bizcocho de Chocolate

Ahí va una receta fácil para bizcocho, que nos puede venir muy bien para celebraciones informales. La receta está pensada para unos seis comensales, pero claro, siempre los hay más golosos que repiten, así que lo mismo sólo te sirve para tres...

Las cantidades de algunos productos los doy en cucharadas, que es más fácil para mí que gramos.

Es imprescindible contar con una batidora y un horno, (no vale microondas), para esta receta. Así que si no contamos con ellos, mejor compramos una tarta si es que habíamos prometido a alguien preparar un bizcocho casero.

INGREDIENTES:

Tres Huevos

Dos Yogures Griegos, (valen marcas blancas)

21 cucharadas soperas de harina de trigo, (y un poco más para el molde)

10 cucharadas soperas de azúcar

10 cucharaditas de café de mantequilla, (y un poco más para el molde)

7 cucharadas soperas de cacao en polvo

1 sobre de levadura

1 tableta de chocolate para fundir o postre

 

PREPARACIÓN:

 

El vaso de la batidora mezclamos la mantequilla, los huevos, los yogures y el azúcar. Batimos bastante para evitar grumos y reservamos cuando la mezcla sea totalmente homogénea.

En un bol vamos tamizando la harina, con la ayuda de un colador. Es decir, que vamos a ir colando la harina y que esta caiga por los agujeritos del colador, así el bizcocho subirá más cuando se esté horneando. Este proceso lo hacemos también con la levadura y con el cacao en polvo. Sé que es una lata, pero lo que se prentende es evitar que nuestro bizcocho tenga grumos, así que no nos vamos a saltar este paso.

Una vez tamizados estos tres ingredientes, los movemos bien con una cuchara para homogeneizarlos. Luego, vamos a vertir en este mismo bol la mezcla de huevos, azúcar, etc que habíamos hecho el vaso de batidora y que habíamos reservado. Cogemos la batidora y volvemos a batir todo, esta vez dentro del bol, con cuidado de no salpicar. Un truco que tengo para no salpicar es no levantar mucho la batidora del fondo del bol mientras está en funcionamiento.

Es muy importante que sigamos batiendo y batiendo hasta que no haya grumos. Si tenemos la suerte de contar con un robot de cocina, (no es mi caso), claro está que nos ahorraremos toda esta paranoia de batir y batir hasta que se nos duerma el brazo, bastará con poner todo dentro del vaso del robot y mezclarlo. Si no es así, nos toca batir. La espera es larga, pero merece la pena. Esta mezcla nos debe quedar con una textura líquida, pero espesa.

Luego vamos a coger el molde para horno, (puede ser redondo o cuadrado, para gustos los colores; yo uso uno redondo), y lo engrasamos con mantequilla con la ayuda de papel de cocina, así iremos untando toda la pared interior del molde. Despues cogemos un poco de harina y la pasamos también por todo el interior del molde, y escurrimos el exceso en un papel de cocina. De este modo, el bizcocho no se pegará al molde.

A continuación, precalentamos el horno unos tres o cuatro minutos a 200º, y mientras vamos a pasar nuestra mezcla pre-bizcocho del bol al molde. Introducimos el molde en el horno y horneamos durante 30 minutos. Bueno, ese es el tiempo que tarda en mi horno. Tambíen puede ser que vuestro horno tarde más o menos. La prueba para saber si el bizcocho está cocido por dentro es usar un palillo de dientes o un pincho fino. Si este sale limpio es que nuestro bizcoho está y por tanto lo sacamos del horno.

Dejamos enfriar unos diez minutos antes de desmoldarlo. Una vez desmoldado, dejaremos que se termine de enfriar durante una hora a temperatura ambiente.

Transcurrido ese tiempo, fundimos la tableta de chocolate en un cazo con un poquito de agua, (menos de medio vasito pequeño). Es conveniente romper la tableta en trozos para que fundirla nos cueste menos trabajo. Reservamos el chocolate fundido, y con mucho cuidado, cortamos el bizcocho por la mitad transversalmente de modo que tengamos dos parte iguales. Cogemos el chocolate, y ponemos varias cucharadas en la superficie cortada de una de las dos partes del bizcocho, y con la ayuda de una espatula, extendemos el chocolate como si fuera mantequilla en una tostada. Luego, pegamos la otra parte encima del chocolate. De este modo nuestro bizcocho tendrá relleno.

Finalmente, cubrimos todo el bizcocho con el resto del chocolate fundido, y con la espatula lo vamos igualando por la superficie y por los lados.

Una vez hecho esto, metemos el bizcocho en el frigorífico y dejamos enfriar. Lo ideal es consumirlo al dia siguiente, pero tras unas cuatro horas, más o menos, ya podemos hincarle el diente, si que somos unos ansiosos.

SULIS.

Pisto fácil y rápido

Pisto fácil y rápido

Bueno, hoy tenemos una recetita barata y fácil para no poner la excusa de no como verduras que es caro, difícil y lento de preparar.

Es cierto que el pisto tradicional lleva más tiempo y está más rico. Pero mi propuesta es más sencilla, y te permite preparar varias raciones que luego puedes congelar y usar cuando no sabes que hacerte y tienes prisa.

Los ingredientes que detallo aquí son para dos raciones, pero como siempre, multiplica los ingredientes según el número de raciones que quieras preparar.

INGREDIENTES: (2 PERSONAS O DOS RACIONES)

- 2 CALABACINES BLANCOS GRANDES O CUATRO SI SON PEQUEÑOS

- 6/7 TOMATES TIPO PERA O TIPO CANARIO, (PEQUEÑITOS Y MUY ROJOS)

- 1 PASTILLA DE CALDO DE VERDURAS

- 1 DIENTE DE AJO GRANDE O DOS PEQUEÑOS

- ACEITE DE OLIVA

- UN CHORRITO DE VINO BLANCO

- UNA PIZCA DE SAL

PREPARACIÓN:

Enjuagamos los calabacines y los tomates, así como el diente de ajo. Les quitamos la piel a todos y volvemos a enjuagarlos, (esto es importante, lavar bien la verdura, y quien haya tenido lombrices sabrá de que hablo).

Cortamos los calabacines y los tomates en dados lo más pequeño posible, así a la hora de machacar nos costará menos esfuerzo. A los tomates es conveniente quitarle las partes duras centrales, (sólo las duras), y las pepitas. Los calabacines tienen unas pepitas centrales, pero yo las conservo porque se deshacen totalmente en el pisto y no dan amargor a los guisos, como pasa con las pepitas del tomate.

El diente de ajo lo cortamos primero por la mitad y le quitamos el apéndice central verdoso, así evitamos que se nos repita el guiso. Cortamos el ajo en trocitos muy pequeños, y lo salteamos en una sartén con dos cucharadas de aceite caliente a fuego medio.

Cuando el ajo este lacio, es decir casi transparente, añadimos los calabacines. Los salteamos ligeramente, y añadimos el tomate. Es importante que ni el ajo ni los calabacines se quemen o tueste demasiado antes de añadir el tomate, si no el sabor va a ser ligeramente amargo.

Seguimos salteando todo en la sartén durante un par de minutos, siempre a fuego medio, y añadimos la pastilla de caldo de verduras, bien desmigada.

Golpeamos la verdura con una cuchara o paleta de madera hasta que se vaya deshaciendo y convirtiéndose en una especie de papilla, pero sin que llegue a serlo, y añadimos el chorro de vino blanco mientras lo hacemos.

Bajamos el fuego al mínimo, y dejamos que el pisto se termine de cocinar lentamente, pero removiendo y golpeando de vez en cuando. (Es en este momento que podemos aprovechar para fregar los cacharros del desayuno, o para prepararnos una ensalada, el tiempo es oro en la cocina)

Añadimos la sal unos diez-doce minutos después de añadir el vino, removemos un poco más y ya se puede servir.

El pisto puede servirnos para guarnición de carne o pescado, o también puede ser un buen plato principal acompañado de un huevo que podemos  cocer en el mismo pisto tras agregar el vino. Si vamos a agregar un huevo, mi consejo es arrinconar el pisto en un lado de la sartén y dejar un hueco para que el huevo se haga directamente en la placa de la sartén,

Si lo vamos a congelar, es mejor ponerlo en el "tupper", y dejar que se enfríe a temperatura ambiente antes de meterlo en el congelador.

Una última reflexión: mi madre me mataría si supiera que sustituyo la mitad de las verduras del pisto por una pastilla de caldo, pero nosotros "los independizados" con poco tiempo y menos experiencia, tenemos que buscar soluciones rápidas, económicas y sabrosas si puede ser.

Si alguna vez tenéis tiempo, podéis ademas de calabacines y tomates, usar pimientos rojos y verdes además de cebolla, para preparar un pisto tradicional. Eso sí, ten en cuenta que si usas pimientos y cebollas, estos debes freirlos antes que el tomate y el calabacín porque son más duros y tardan más en deshacerse.

 

SULIS.

Flan Casero

Flan Casero

UN PAR DE CONSEJOS ANTES DE EMPEZAR:

Es importante disponer de un molde o varios moldes pequeños aptos para horno. Personalmente, yo uso un molde para lasaña de barro cocido porque me va bien para las cantidades que preparo. Recomiendo prepararlo en un sólo de molde de barro o arcilla porque es más fácil a la hora de manipularlo. Pero también hay moldes pequeños donde queda bastante bonito el resultado. En este aspecto, ya cada uno que elija lo que prefiera.

Para calcular los ingredientes hay que tener en cuenta las siguientes medidas:

Por cada comensal necesitaremos un huevo, 150 ml. de leche y dos cucharadas y media soperas de azúcar. Así que calcula cuanta gente van a comer flan, y multiplica. Hay que ser muy escrupuloso con las cantidades porque en repostería, si ponemos un poco más o menos de algo, lo terminamos lamentando.

Por último, hay que disponer de caramelo líquido. Si no tenemos, lo podemos preparar, e incluyo al final un consejillo para hacerlo, aunque recomiendo ampliamente el uso de caramelo líquido ya preparado, porque es difícil coger el punto al caramelo, y podemos ensuciar muchas cosas para preparar un poquito de caramelo.

INGREDIENTES (PARA DOS PERSONAS, MULTIPLICA CANTIDADES SEGÚN Nº DE COMENSALES):

- 2 Huevos grandes

- 300 ml de leche

- Cinco cucharadas soperas de azúcar

- Caramelo Líquido

PREPARACIÓN:

En el vaso de batidora mezclamos los huevos con el azúcar hasta que la masa tenga un color amarillento y clarito. En ese momento agregamos la leche, y volvemos a batir hasta que la mezcla sea homogenea. Reservamos.

Ponemos el caramelo líquido en un molde o moldes procurando no poner demasiado ni tampoco escasear. Yo lo que hago es poner un chorro del tamaño de una moneda de dos libras esterlinas, (un poco mayor que la de dos euros), en el centro del molde. Luego lo extiendo con un cuchillo de untar para impregna el molde. Si usamos muchos moldes pequeños poner solo un chorrito en cada molde y expandirlo.

Vertemos la mezcla de huevos, leche y azúcar en el molde, por encima del caramelo. Precalentamos el horno a 200º grados y metemos nuestro molde dentro. Durante veinte minutos lo mantendremos, a temperatura constante, horneándose. En ese tiempo, observarás como el caramelo sube a la superficie y se mezcla con el flan, lo que le da ese sabor tan especial al flan casero. En los flanes industriales, el caramelo esta sólo al final, y por eso el sabor es más artificial.

Ojo con el tiempo del horno: yo lo pongo veinte minutos porque uso solo dos huevos y hago un flan para dos. Si usamos un molde grande, para cinco o seis huevos, te puedes tirar una hora horneando, porque antes no estará listo.

Si usamos moldes pequeños, habra que estar pendientes porque se preparan muy rápidamente al ser cantidades pequeñas en cada molde.

La prueba definitiva para saber si el flan está o no, es pincharlo con un pincho o palillo de dientes: si sale limpio es que el flan ya esta. Si tiene restos de flan, habrá que esperar un poco más.

Antes de retirarlo del horno, yo personalmente gratino la superficie del flan uno o dos minutos, (ojo que no se queme), para que la superficie esté ligeramente crujiente. Este paso lo podéis omitir si no tenéis gratinador en el horno. Es simplemente un toque personal.

Finalmente retiramos del horno, y dejamos enfriar unos diez minutos antes de ponerlo en el frigorífico.

Hay que dejar enfriar como mínimo cuatro horas antes de consumir.

 

Para desmoldar, pasar un cuchillo por los bordes y separar con cuidado del molde. Se puede servir acompañado de nata.

 

TRUCO PARA EL CARAMELO LÍQUIDO:

En este link tenéis el mejor modo que he encontrado para preparar el caramelo cuando no tengamos caramelo ya preparado:

http://www.mis-recetas.org/trucos/mostrar/24-como-hacer-caramelo-liquido

Aunque si queréis complicaros, recomiendo el uso de caramelo industrial porque el resultado apenas es distinto del caramelo casero y nos evitamos fregar un monton de cosas, aparte de quemarnos mientras lo hacemos.

SULIS.

Lo que siempre debe haber en nuestra cocina...(II)

¿Qué más cosas no nos pueden faltar? Seguimos con la lista que empecé el otro día para que nuestra cocina no sea de esas donde los ratones piden limosnas, pero tampoco que esté llena de cosas que no usamos y se pudren.

- Pasta: ya sean macarrones, lacitos, tallarines, da igual. La pasta es barata, sana, no se estropea con facilidad y tiene múltiples utilidades. Como iréis viendo, muchas recetas que colgaré incluyen la pasta. Además también puede servirnos de guarnición para un filete de carne o pescado: es más dietética que las patatas fritas y más original.

- Pan de Molde: es esto estamos todos de acuerdo, si tenemos pan de molde y queso en lonchas y/o jamón de york o salami o lo que sea, tenemos algo para cenar. Si además tenemos sandwichera, hemos triunfado. Y si no siempre podemos usar una sartén con un poco de aceite y preparar un sandwich. Además, con el pan de molde, podemos elaborar más cosas, (ya os diré como), como pizzas inventadas, pasteles vegetales o canapés. Eso sí, el pan de molde no es de larga duración, así que hay comérselo prontito si no quieres llevarte sorpresas desagradables como es encontrarte el pan lleno de moho.

- Pimienta negra molida: pero sin abusar. La pimienta potencia el sabor de cualquier plato o zumo de verduras, pero sin pasarnos que podemos cargarnos un plato que nos haya costado tiempo y dinero. Como es poco probable que tengamos molinillo, lo mejor es comprarla molida, aunque si tenemos un molinillo de pimienta vamos a comprarla en grano, que mola más: quedá como muy profesional ponerse a moler la pimienta y dejarla caer suavemente sobre el filete.

- Sopa de tetra brick: es indispensable sobre todo en invierno. Preparar un buen caldo puede ser costoso y lleva mucho tiempo, aunque el resultado sea mejor que el del tetra brick. Pero esta alternativa es mucho mejor que la clásica sopa de sobre y más rica y no tan cara y trabajasa como preparar un puchero. Un brick nos puede durar tres o a lo sumo cuatro días después de abrirlo. Pero es que en las noches de invierno vamos a querer una taza casi todas las noches, así que no tiramos el dinero con esta adquisición. Además, el caldo del tetra brick nos puede servir para preparar cositas. Ya veremos como.

- Té: ya sea negro, rojo o verde. Es algo que dura mucho tiempo sin estropearse y se puede ofrecer a las visitas como alternativa sana al café o a los refrescos. Existen múltiples variedades de té, así que la elección os la dejo a vuestra preferencia. Lo mejor es tener cajitas metálicas para guardarlo, así no pierden el aroma ni el sabor, y por supuesto que no sea de bolsita, sino a granel, que a la larga sale más barato y tiene mucho mejor sabor que el té envasado. En invierno siempre sienta bien un té calentito, y en invierno lo podemos enfriar con hielo, lo que resulta muy refrescante.

 SULIS.

Tallarines con Tomate

Vamos a preparar un plato de pasta un poquito distinto a lo que estamos acostumbrados. No es el simple plato de macarrones o spaghetti con tomate frito de caja que tan socorrido es y tanto abunda en la cocina rápida de los recién independizados. De esta forma es mucho más saludable y más sabroso.

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS:

- 500 grs de tallarines al huevo, (también valen spaghetti, tagliatelle, etc...)

- 200 grs de queso mascarpone, ( se puede sustituir por otro tipo como queso azul, u otro queso cremoso si no nos gusta el mascarpone, pero con este último el resultado es mucho mejor)

- Una latita pequeña de champiñones

- Un paquetito doble de bacon troceado, (de los que venden en la sección de refrigerados del super)

- 2 tomates grandes muy maduros

- 1 Cebolla

- Pimienta negra molida

- Aceite de Oliva

- Sal

PREPARACIÓN: Vamos a preparar un plato de pasta como Dios manda: nada de tomate frito de caja, sino que vamos a usar tomate natural. Sin miedo, oye, que no es tan difícil, y en cuanto al tiempo que lleva prepararlo, si quieres, prepáralo en tu día libre como un pequeño homenaje para ti mismo. En cuanto al dinero que cuesta el tomate natural frente al de caja piensa esto: son sólo dos tomates. Así que manos a la obra.

En un cazo, cocemos los tomates durante dos o tres minutos: de este modo será más fácil quitarle la piel luego. Los sacamos y escurrimos el agua. Dejaremos que se enfríen un poco y luego le quitamos la piel y las pepitas y los picamos muy finos. Reservamos en un plato para usar después.

Cortamos la cebolla lo más fina posible, y si tenemos batidora, la trituraremos. En una sartén, ponemos dos o tres cucharadas de aceite, y pochamos la cebolla triturada a fuego muy lento, porque si se quema nos amargará el gusto del guiso.

Cuando la cebolla tenga un color casi transparente, añadimos los tomates y refreímos a fuego lento, hasta que la textura del refrito sea la de una salsa. Para ello es imprescindible hacerlo a fuego lento y sin dejar de remover.

Paralelamente, en otra sartén freímos los champiñones con sal y pimienta, y con muy poquito aceite. Los champiñones van a soltar mucho líquido aunque los escurramos bien. Cuando dejen de soltarlo, añadimos el bacon troceado y lo freímos hasta que se tueste.

En ese momento, mezclamos en una sola sartén el refrito de tomates y cebolla con los champiñones y el bacon, y vertimos el queso mascarpone sobre todo ello. Bajaremos el fuego al mínimo y removeremos de vez en cuando. No conviene abandonar esta sartén ni subir el fuego en ningún caso, y por supuesto hay que removerla muy bien para que se mezclen bien los sabores de todos los ingredientes.

Mientras podemos empezar a cocer la pasta con abundante agua hirviendo con sal y chorrito de aceite de oliva. Cocemos la pasta no más de ocho minutos, que es lo que suelen recomendar en el paquete. Si la cocemos menos minutos estará dura y si la cocemos más tiempo se pondrá blanduzca y quebradiza. Nos debe de quedar "al dente" (ni muy dura ni muy blanda), y para ello, lo mejor es seguir la recomendación del fabricante, que es el que entiende.

Una vez cocida la pasta, la escurrimos bien y la dividimos en dos platos. Apartamos también la sartén con el mascarpone y todo lo demás, y ponemos un cucharón de salsa en el centro de cada plato, en medio de la pasta, como si formásemos un nido. Así quedará más decorativo.

Para acompañar este plato, lo mejor es pan tostado y una botella de lambrusco rosado muy fría.

SULIS.

 

 

 

Merluza con Maíz y Queso

Merluza con Maíz y Queso

Recomiendo esta receta porque cuenta con tres ingredientes que es habitual encontrar en los frigoríficos de pisos de estudiantes, pero a los que rara vez sacamos partido: pescado congelado, maíz en lata y lonchas de queso fundido.

Aunque lo ideal es prepararla en un horno, si tenemos microondas con función de gratinado, podemos usarlo porque el resultado final casi ni se nota.

Es un plato muy nutritivo para esas épocas en las que estamos con las defensas bajas, y necesitamos un empujoncito extra. Si no somos expertos en cocinar, nos puede incluso servir para una cena de compromiso, y mientras se prepara podemos aprovechar para decorar o recoger la casa, poner una velitas, etc.

Es increíblemente sencillo, ya veréis.

- INGREDIENTES PARA DOS PERSONAS:

  • 4 Filetes de merluza congelada, (dos para cada comensal)
  • 8 lonchas de queso fundido, (esos que usamos para hacer sandwiches)
  • 1 Latita pequeña de maíz dulce
  • El zumo de un limón
  • Orégano
  • Aceite de Oliva
  • Sal

- PREPARACIÓN:

Descongelamos la merluza a temperatura ambiente unas horas antes de cocinarlo. Una vez descongelada, secamos cada filete por separado con papel de cocina para eliminar todo el líquido.

Si vamos a usar el horno, lo precalentamos a 200º mientras preparamos la merluza para meterla dentro.

Cojemos la bandeja del horno, y la cubrimos con papel de aluminio. Encima ponemos los filetes de merluza, bien secaditos.

Exprimimos el limón y colamos el zumo para quitar las pepitas y la pulpa. Sobre cada filete de merluza, vamos a vertir un poco de zumo.

A continuación, espolvoreamos los filetes con orégano y sal, y colocamos los granos de maíz, (bien escurridos), cuidando que no se formen montañitas sino que queden bien extendidos.

Finalmente ponemos dos lonchas de queso sobre cada filete cubriendo totalmente la merluza y el maíz. En este momento ya podemos poner la bandeja dentro del horno a media altura. Subiremos la temperatura de 200º a 225º, y horneamos durante 15-20 minutos, dependiendo del grosor de los filetes de merluza.

Transcurrido este tiempo, podemos gratinar el queso: subimos la bandeja a la primera altura del horno y ponemos el horno en función de gratinar, (normalmente la función de gratinado es la que tiene un cuadradito y encima una rayita en zig-zag, pero si no estamos seguros, podemos consultar las instrucciones del horno). El tiempo de gratinado no debe pasar de los dos minutos.

Si vamos a usar un microondas, necesitaremos una bandeja apta para microondas, y el proceso antes de poner la merluza dentro, será el mismo que si lo hacemos en el horno. Pero hay que tener en cuenta que el microondas procesa los alimentos de un modo más rápido, por eso en lugar de 10 a 15 minutos de horneado, en el microondas necesitaremos sólo unos 5-8 minutos. Para gratinar, (si es que el microondas tiene esa función, a veces no la trae), como mucho lo pondremos durante un minuto.

Si el microondas no tiene función de gratinar, lo dejamos un minuto más en función normal. Al no estar gratinado, no queda tan bonito ni crujiente, pero se puede comer igual.

Al servir, procuraremos no romper los filetes de merluza ayudándonos de una paleta de madera o una espumadera que introduciremos con cuidado entre cada filete de merluza y el papel de aluminio para separarlos. También hay que tener cuidado de no derramar el maíz y el queso al ponerlos en los platos.

De este modo tendremos un plato de pescado con guarnición y lo habremos hecho todo a la vez. También podemos cocer algo de pasta y saltearla en una sartén con un poco de aceite y ajo, (como en la foto), si es que los filetes de merluza son muy pequeños y queremos poner algo más en el plato. Recomiendo tostar pan mientras gratinamos para acompañar este plato. Y para beber, un buen vino blanco, (si somos muy gourmets, claro).

SULIS.

 

 

Lo que siempre debe haber en nuestra cocina...(I)

Hay una serie de cosas que los "recién independizados" no deben olvidar a la hora de hacer la compra. Estos productos son indispensables para poder cocinar casi de todo.

Es obvio que los productos frescos dan mejor resultado que los congelados o deshidratados. Pero por motivos de economía, tiempo y espacio, no siempre es posible comprar productos frescos.

Mi consejo es limitar los productos tales como verdura fresca para grandes ocasiones, (como las visitas), y tener siempre una lista de cosas en nuestro congelador o alacena que puedan sacarnos de un apuro.

Este será el primer artículo de una larga lista de cosas que no nos pueden faltar. Progresivamente, iré publicando más listas de productos indispensables. Aquí va la primera:

- Ajo en polvo: aunque los dientes de ajo nos proporcionan un resultado mejor y dan un sabor más auténtico a nuestros platos, hay que tener en cuenta que las cabezas de ajo se pueden estropear si no se usan pronto. El ajo en polvo nos puede ser útil para dar sabor a arroces y carnes, (por ejemplo), y no se estropea con facilidad. Como he dicho antes, si tenemos una cena especial o hemos comprado una carne muy rica, haremos el esfuerzo y compraremos cabezas de ajo para que el resultado final sea perfecto. Pero el ajo en polvo resulta más útil para el día a día, sobre todo si no tenemos mucho tiempo para cocinar.

 

 

- Pastillas de caldo: que pueden ser de verdura, carne o pescado. Si tenemos que preparar un sofrito para hacer un arroz o cualquier otro guiso, y no tenemos tomates y pimientos frescos, con una pastilla de caldo podemos darle sabor a nuestro guiso fácilmente.  Sólo se trata de fundir la pastilla de caldo en aceite o agua, (dependerá de lo que estemos preparando), y usarla como base para el guiso.

 

 

- Limones: es una de las pocas cosas que duran mucho tiempo si lo conservamos en la nevera, incluso una vez cortados. El jugo del limón potencia el sabor de los alimentos y facilita la digestión. Cuando cortemos un limón sólo para echar unas gotitas a un filete, es conveniente conservarlo en la nevera junto con su otra mitad y envuelto en papel de aluminio para que no pierda la frescura. Luego, lo mejor es usar ese limón antes de que acabe la semana. Como no queremos tirar nada, (que la economía es fundamental para los "recién independizados"), si pasa una semana y no hemos usado el limón, le podemos dar otra utilidad. Se pueden poner rodajas de limón en nuestro refresco favorito, o exprimirlo y añadirle un poco de azucar, agua fría y hielo para hacer una limonada natural. Si no nos gusta el sabor del limón para beber, aún tenemos otra opción muy casera y muy de abuela: en el limón abierto podemos poner clavos de olor, y de ese modo tendremos un rudimentario pero útil elemento para auyentar a las moscas. Además, este invento casero huele estupendamente, comprobadlo.

 

 

- Aceite de Oliva: ineludible, imprescindible y fundamental. El aceite de oliva tiene grasas vegetales que regulan el colesterol y otras cositas dentro de nuestro cuerpo. Se ha comprobado que mientras que en otras culturas que usan grasas animales para cocinar, la obesidad y las enfermedades cardiacas abundan, en nuestra cultura mediterranea, el aceite de oliva previene todas esas enfermedades, y proporciona un sabor increíble a nuestros platos. No hay excusa para no tener aceite de oliva en casa. Las marcas blancas de supermercados nos proporcionan, además, aceite a buen precio si es que no nos podemos permitir comprar un aceite de más calidad. Aunque si podéis, tened siempre a mano un buen aceite de oliva de Baena: es néctar de dioses para las tostadas del desayuno.

 

- Pescado Congelado: hay que comer pescado como mínimo una vez a la semana. El pescado fresco puede resultar algo caro por no hablar de aquellos que no saben limpiarlo o conservarlo. Pero eso no es excusa para no comer pescado. Hay que tener siempre una bolsa de filetes o rodajas de merluza, o algo similar, en el congelador. Es fácil de preparar, (basta con una sartén, un poco de aceite, sal y limón), y muy sano. Por supuesto, para la visitas o las ocasiones especiales, habrá que comprar pescado fresco y prepararlo, (ya os pasaré truquillos), pero siempre vamos a tener una bolsita de pescado congelado, que además, en alguna ocasión nos puede sacar de un apuro. Para muestra, publico a continuación una receta de pescado con queso y maíz.

 

 

 SULIS.

Gazpacho Fresquito

Gazpacho Fresquito

Es una receta muy adecuada para esta estación inclemente. El gazpacho es refrescante, nutritivo y un reconstituyente natural. Lo podemos preparar en grandes cantidades y congelarlo para utilizar días después. Así que preparar gazpacho "is a must in our kitchen during the long, hot summer".

INGREDIENTES:

- 1 Kg. de tomates tipo pera.

- 1 cebolla nueva pequeña o mediana.

- 2 dientes de ajo.

- Medio pepino.

- Medio pimiento verde.

- Media manzana amarilla tipo "granny".

- 1 zanahoria pequeña.

- Vinagre de manzana.

- Aceite de Oliva.

- Sal.

PREPARACIÓN:

Gran parte del éxito de un gazpacho reside en trocear y preparar bien la verdura. Antes que nada, vamos a lavar bien toda la verdura con abundante agua, y una vez hecho esto, podremos empezar.

Quitamos la piel y las pepitas a los tomates, y los troceamos en pedazos pequeños. Ponemos los pedazos de tomate en un vaso de batidora junto con sal, (una cucharadita o dos, la sal siempre va a gusto del consumidor), y los batimos hasta conseguir un zumo. Reservamos.

En un bol pondremos el resto de las verduras y la manzana junto con el vinagre y el aceite. Conviene trocear todo en pedazos muy pequeños para no hacer trabajar demasiado a la batidora. A continuación, vamos a ver como trocear la verdura:

- Para trocear el pepino, le quitamos toda la piel, la pepitas de la parte central y también el borde: lo que vulgarmente se conoce como "culo del pepino" puede amargar nuestro gazpacho, así que es mejor cortarlo.

- A la manzana le quitamos piel, rabito y pepitas y la troceamos.

- A los dientes de ajo, además de la piel, antes de trocearlos, les quitamos el apéndice central verdoso para evitar que se nos repita demasiado el gazpacho.

- El pimiento debe estar totalmente limpio de pepitas y de esos hilitos blancos que tienen como nervios antes de cortarlo. Esto se hace también para no amargar el gazpacho.

- A la zanahoria le quitamos toda la piel y, si el borde superior tiene el centro redondo muy verde, también se lo cortamos.

- Finalmente, la cebolla, la enjuagamos bien para evitar que nos produzca lágrimas. Le quitamos el apéndice y al menos tres de las capas exteriores, y la cortamos en juliana muy finita.

Una vez troceado todo, lo ponemos en el bol con seis o siete cucharadas soperas de aceite y tres cucharadas de vinagre, aunque estas cantidades pueden variar según nuestro gusto.

Batimos todo lo que hay en el bol, y cuando esté todo bien batido y tenga textura como de salmorejo, le añadimos el zumo salado de tomate y volvemos a batir para que todos los ingredientes se mezclen bien.

Cuando tengamos todo bien batido, cubrimos el bol con papel film transparente y lo ponemos en la nevera. Hay que esperar como mínimo cuatro horas antes de consumirlo para que esté bien frío. También podemos dividirlo en fiambreras y congelarlo para consumir en varias veces.

Antes de servir, le ponemos tres o cuatro cubitos de hielo, y si está muy espeso, un chorrito de agua muy fría.

Como truco, podemos espolvorear con un poco de pimienta negra y remover con una cucharita antes de beberlo.

SULIS.