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Guia basica para recien independizados

Tallarines con Tomate

Vamos a preparar un plato de pasta un poquito distinto a lo que estamos acostumbrados. No es el simple plato de macarrones o spaghetti con tomate frito de caja que tan socorrido es y tanto abunda en la cocina rápida de los recién independizados. De esta forma es mucho más saludable y más sabroso.

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS:

- 500 grs de tallarines al huevo, (también valen spaghetti, tagliatelle, etc...)

- 200 grs de queso mascarpone, ( se puede sustituir por otro tipo como queso azul, u otro queso cremoso si no nos gusta el mascarpone, pero con este último el resultado es mucho mejor)

- Una latita pequeña de champiñones

- Un paquetito doble de bacon troceado, (de los que venden en la sección de refrigerados del super)

- 2 tomates grandes muy maduros

- 1 Cebolla

- Pimienta negra molida

- Aceite de Oliva

- Sal

PREPARACIÓN: Vamos a preparar un plato de pasta como Dios manda: nada de tomate frito de caja, sino que vamos a usar tomate natural. Sin miedo, oye, que no es tan difícil, y en cuanto al tiempo que lleva prepararlo, si quieres, prepáralo en tu día libre como un pequeño homenaje para ti mismo. En cuanto al dinero que cuesta el tomate natural frente al de caja piensa esto: son sólo dos tomates. Así que manos a la obra.

En un cazo, cocemos los tomates durante dos o tres minutos: de este modo será más fácil quitarle la piel luego. Los sacamos y escurrimos el agua. Dejaremos que se enfríen un poco y luego le quitamos la piel y las pepitas y los picamos muy finos. Reservamos en un plato para usar después.

Cortamos la cebolla lo más fina posible, y si tenemos batidora, la trituraremos. En una sartén, ponemos dos o tres cucharadas de aceite, y pochamos la cebolla triturada a fuego muy lento, porque si se quema nos amargará el gusto del guiso.

Cuando la cebolla tenga un color casi transparente, añadimos los tomates y refreímos a fuego lento, hasta que la textura del refrito sea la de una salsa. Para ello es imprescindible hacerlo a fuego lento y sin dejar de remover.

Paralelamente, en otra sartén freímos los champiñones con sal y pimienta, y con muy poquito aceite. Los champiñones van a soltar mucho líquido aunque los escurramos bien. Cuando dejen de soltarlo, añadimos el bacon troceado y lo freímos hasta que se tueste.

En ese momento, mezclamos en una sola sartén el refrito de tomates y cebolla con los champiñones y el bacon, y vertimos el queso mascarpone sobre todo ello. Bajaremos el fuego al mínimo y removeremos de vez en cuando. No conviene abandonar esta sartén ni subir el fuego en ningún caso, y por supuesto hay que removerla muy bien para que se mezclen bien los sabores de todos los ingredientes.

Mientras podemos empezar a cocer la pasta con abundante agua hirviendo con sal y chorrito de aceite de oliva. Cocemos la pasta no más de ocho minutos, que es lo que suelen recomendar en el paquete. Si la cocemos menos minutos estará dura y si la cocemos más tiempo se pondrá blanduzca y quebradiza. Nos debe de quedar "al dente" (ni muy dura ni muy blanda), y para ello, lo mejor es seguir la recomendación del fabricante, que es el que entiende.

Una vez cocida la pasta, la escurrimos bien y la dividimos en dos platos. Apartamos también la sartén con el mascarpone y todo lo demás, y ponemos un cucharón de salsa en el centro de cada plato, en medio de la pasta, como si formásemos un nido. Así quedará más decorativo.

Para acompañar este plato, lo mejor es pan tostado y una botella de lambrusco rosado muy fría.

SULIS.

 

 

 

Fiesta en casa

Sí, ya lo sé. No me digas más. Tienes que organizar una fiesta en casa.

Pero, ¿tú estás segur@ de  lo que dices? Bueno, a ver, excusas no te faltan. Que si voy a inaugurar el piso, que si hay crisis y las copas en la calle están muy caras, que mejor así, si bebo no tengo que conducir de vuelta...

Sobre todo la primera, es la excusa más recurrente: inaugurar tu primera vivienda. Y es lógico: eres feliz e independiente y lo quieres compartir con tus amigos. Pero al día siguiente, cuando tengas que recoger todo lo que ayer se ensució... En fin, que lo vas a lamentar cuando veas que las manchas no salen de la mesa sin frotar y dejarte las uñas. Pero, uf, tú quieres dar una fiesta, te apetece, te hace sentirte adulto si aún eres joven o simplemente llevas una Bree Van de Kamp dentro y te gusta agradar a los demás...

Bueno, si es inevitable, vamos a organizar esa fiesta; pero con una serie de recomendaciones que pueden ayudarte a no lamentarte al día siguiente, que es cuando puedes decidir de pronto: ya no vuelvo a dar una fiesta en mi vida.

 

 

Lo primero antes de invitar a nadie es mirar a nuestro alrededor: si vivimos con más compañeros, es posible que alguno no esté de acuerdo en celebrar nada, y ahí es cuando toca negociar: todos los integrantes de un piso compartido deben estar de acuerdo y asumir los riesgo de celebrar una fiesta. Si no es así, no hay nada que hacer: te mirar la sección de bares que recomiendo y elijes uno para organizar el refrigerio. Y a casa en taxi, claro, a menos que decidas no beber.

Si todos los compañeros estáis de acuerdo en celebrar la fiesta, entonces mejor que mejor, porque además de recoger la casa juntos al día siguiente, podéis compartir gastos. El único inconveniente es que si sois más de dos o tres, la lista de invitados puede ser eterna, (todos vais a querer invitar como mínimo a cuatro o cinco personas), y si vuestro piso o casa no es muy grande puede ser un problema, ya que a lo mejor no tenéis sillas o lugar para meter a todo el mundo.

Si vives sol@ y solamente te tienes que poner de acuerdo contigo mism@, ten en cuenta que asumirás los gastos sólo, así que si tus invitados se ofrecen a traer ganchitos, bebidas o cualquier otra cosa, di que sí, sin orgullos tontos. Además, si eres el único que tiene que recoger al día siguiente la casa, el trabajo te puede amargar, y así es como decides, "no más fiestas". Lo mejor es que ofrezcas a algunos de los invitados a quedarse a dormir. Así al día siguiente, te pueden ayudar a limpiar. Eso sí: ten un detalle con ellos y prepara un buen desayuno, (ten a mano zumo de naranja, aunque sea de caja, por si alguno tiene resaca), y así todos reponéis fuerzas.

Y hablando de resaca, hay que moderar el consumo de alcohol o sustancias "no recomendadas". En cualquier caso, es una fiesta y hay que divertirse, pero modera tu propio consumo de alcohol, y evita servir continuamente bebidas alcohólicas, una tras otra, a tus invitados. En el mejor de los casos, alguien puede decir o hacer algo inadecuado, (incluído tú), y cargarse la velada. Y en el peor de los casos, alguien puede sentirse mal, y podéis acabar en urgencias porque no sabías que un amigo era alérgico a alguna bebida o que no toleraba el alcohol. Ten a mano zumos y refrescos, además de vinos, cervezas y ron. Y por cierto, pregunta a tus amigos si alguno es alérgico a algún alimento o bebida, que no es gracioso cuando la fiesta acaba en el médico.

 

 

Si vuestros amigos beben mucho, no los dejes conducir, que se queden a dormir, y ya os organizáis con cojines, sofás o colchones. Ya se qué seréis más a la hora del desayuno, pero también seréis más a la hora de recojer. Así hasta puede surgir algún romance, y al día siguiente ya tenéis tema de conversación, pero sin humillar a nadie o soltar risitas, oye, que el amor puede surgir en cualquier rincón cuando hay copas de más.

 Como anécdota, recuerdo un cumpleaños, donde invité sólo a tres o cuatro amigas, pero cada una se trajo a otros tres o cuatro amigos, con lo cual allí acabaron celebrando mi cumpleaños gente que no conocía de nada. Lo curioso es que allí coincideron un chico alemán y una chica española a los que yo no conocía, (amigos de amigos, ya se sabe lo que pasa con las becas Erasmus), y que se conocían también por primera vez aquella noche. El caso es que congeniaron y se casaron años después. Yo no tenía ninguna relación con ellos, y sigo sin tenerla, así que cuando le hablen a sus hijos que como se conocieron, la respuesta será: "Bueno, nos invitaron a una fiesta de cumpleaños, de no sabemos bien quién, y nos enrollamos. Y así hasta hoy".

Si aún así vuestros amigos insisten en volver a casa, llamad un taxi, no es broma: no se debe conducir tras fumarse 20 cigarrillos, beberse más de cinco copas, y no haber dormido en más de 15 horas.

 

 

Otra cosa que hay que tener en cuenta antes de dar la fiesta son los vecinos. Si nuestro piso está insonorizado, sin problemas. Pero si no lo está, habrá o bien que avisar a los vecinos y contar con su aprobación, o bien que no hacer mucho ruído. Yo por ejemplo tengo algún que otro vecino intolerante, así que mis fiestas ya no son ruidosas y no hay "party" o "trivial" con cubatas tras la cena. Como mucho dos o tres personas, viendo la tele y cenando. Más que fiestas son reuniones sociales, vaya, que falta el mayordomo con la tarjetita: "Ha llegado Mr. Darcy, ¿sirvo la cena?". Pero no es bueno tener problemas con los vecinos, ya que la cosa puede acabar en comisaría. Así que si somos más de cuatro, lo que hago es mirar la sección de bares.

Por último, tendremos que ofrecer una buena comida o algo de picar al menos, para agradar a nuestro amigos, sobre todo si son compañeros de trabajo, porque si no comen bien, alguno lo contará en la oficina y para que quieres más: la gente puede parecer muy buena, y luego ser muy rastrera, es ley de vida.

Lo mejor es tener a mano chacinas, ganchitos, canapés y cositas ligeras y fáciles de preparar, si no somos muy expertos en la cocina. Si queremos cocinar, lo mejor es hacer algo con lo que estemos familiarizados y que lo hayamos preparado varias veces. No conviene decidir preparar algo nuevo que no sepamos si sabe bien o mal, o si vamos a ser capaces de cocinarlo. Además del postre, ten preparada fruta fresca, que tras beber muchas copas, es lo que mejor sienta. De todos modos, iré dejando recomendaciones de recetas y otros trucos, de las cosas que me han salido bien cuando he tenido invitados. También os contaré cosas que me salieron mal, que también puede resultar útil, para no seguir el ejemplo.

Luego están los temas de velitas, incienso, tipo de música... Bueno eso son detalles que ya iréis dominando con el tiempo, conforme conozcáis vuestra casa, y a vuestros amigos, que insisto, en el trabajo o en clase pueden ser de una forma, y fuera de otra. En cualquier, caso, si decides dar una fiesta, diviértete y haz que los demás se diviertan, y ya mañana a ver como recoges. De perdidos al río.

 

SULIS.

Merluza con Maíz y Queso

Merluza con Maíz y Queso

Recomiendo esta receta porque cuenta con tres ingredientes que es habitual encontrar en los frigoríficos de pisos de estudiantes, pero a los que rara vez sacamos partido: pescado congelado, maíz en lata y lonchas de queso fundido.

Aunque lo ideal es prepararla en un horno, si tenemos microondas con función de gratinado, podemos usarlo porque el resultado final casi ni se nota.

Es un plato muy nutritivo para esas épocas en las que estamos con las defensas bajas, y necesitamos un empujoncito extra. Si no somos expertos en cocinar, nos puede incluso servir para una cena de compromiso, y mientras se prepara podemos aprovechar para decorar o recoger la casa, poner una velitas, etc.

Es increíblemente sencillo, ya veréis.

- INGREDIENTES PARA DOS PERSONAS:

  • 4 Filetes de merluza congelada, (dos para cada comensal)
  • 8 lonchas de queso fundido, (esos que usamos para hacer sandwiches)
  • 1 Latita pequeña de maíz dulce
  • El zumo de un limón
  • Orégano
  • Aceite de Oliva
  • Sal

- PREPARACIÓN:

Descongelamos la merluza a temperatura ambiente unas horas antes de cocinarlo. Una vez descongelada, secamos cada filete por separado con papel de cocina para eliminar todo el líquido.

Si vamos a usar el horno, lo precalentamos a 200º mientras preparamos la merluza para meterla dentro.

Cojemos la bandeja del horno, y la cubrimos con papel de aluminio. Encima ponemos los filetes de merluza, bien secaditos.

Exprimimos el limón y colamos el zumo para quitar las pepitas y la pulpa. Sobre cada filete de merluza, vamos a vertir un poco de zumo.

A continuación, espolvoreamos los filetes con orégano y sal, y colocamos los granos de maíz, (bien escurridos), cuidando que no se formen montañitas sino que queden bien extendidos.

Finalmente ponemos dos lonchas de queso sobre cada filete cubriendo totalmente la merluza y el maíz. En este momento ya podemos poner la bandeja dentro del horno a media altura. Subiremos la temperatura de 200º a 225º, y horneamos durante 15-20 minutos, dependiendo del grosor de los filetes de merluza.

Transcurrido este tiempo, podemos gratinar el queso: subimos la bandeja a la primera altura del horno y ponemos el horno en función de gratinar, (normalmente la función de gratinado es la que tiene un cuadradito y encima una rayita en zig-zag, pero si no estamos seguros, podemos consultar las instrucciones del horno). El tiempo de gratinado no debe pasar de los dos minutos.

Si vamos a usar un microondas, necesitaremos una bandeja apta para microondas, y el proceso antes de poner la merluza dentro, será el mismo que si lo hacemos en el horno. Pero hay que tener en cuenta que el microondas procesa los alimentos de un modo más rápido, por eso en lugar de 10 a 15 minutos de horneado, en el microondas necesitaremos sólo unos 5-8 minutos. Para gratinar, (si es que el microondas tiene esa función, a veces no la trae), como mucho lo pondremos durante un minuto.

Si el microondas no tiene función de gratinar, lo dejamos un minuto más en función normal. Al no estar gratinado, no queda tan bonito ni crujiente, pero se puede comer igual.

Al servir, procuraremos no romper los filetes de merluza ayudándonos de una paleta de madera o una espumadera que introduciremos con cuidado entre cada filete de merluza y el papel de aluminio para separarlos. También hay que tener cuidado de no derramar el maíz y el queso al ponerlos en los platos.

De este modo tendremos un plato de pescado con guarnición y lo habremos hecho todo a la vez. También podemos cocer algo de pasta y saltearla en una sartén con un poco de aceite y ajo, (como en la foto), si es que los filetes de merluza son muy pequeños y queremos poner algo más en el plato. Recomiendo tostar pan mientras gratinamos para acompañar este plato. Y para beber, un buen vino blanco, (si somos muy gourmets, claro).

SULIS.

 

 

El Cabo de Los Lamentos

Una de mis playas favoritas es la playa de Zahora, en Cádiz. Está localizada en un lugar hermosísimo y a la vez tétrico: yo la llamo "El Cabo de los Lamentos", aunque en los libros y los mapas, aparece como el cabo de Trafalgar.

 

 

 

La playa es de arena fina, típica en Cádiz. Es esa arena que se pega a la piel y da la lata para salir cuando te montas en el coche; pero que engaña con la apariencia del oro a los turistas anglosajones: muchos de ellos se creen que entre los granos de arena se pueden encontrar láminas finas de oro, por el brillo que tiene esta arena bajo el inclemente sol del mediodía veraniego. Esta playa es, además, una de las más limpias de España porque los alojamientos y los bares cercanos practican el turismo ecológico.

Recomiendo, pues la visita a esta playa a todos los amantes de la naturaleza. Además, por la zona es fácil encontrar alojamiento y comida asequible para el bolsillo de los "recién independizados". Allí, se mezcla el turismo familiar de playa con el naturalismo y el nudismo. Y lo mejor de todo: por muy poco dinero, en esta playa podréis viajar en el tiempo.

Cuando sopla el viento de poniente, la playa de Zahora es una auténtica maravilla, digna de catálogo de agencia de viajes: el mar es un espejo de tranquilidad, y la imagen del faro de Trafalgar, al fondo, le da a la playa un aire romántico y soñador. Es como viajar al pasado, al tiempo en que los faros representaban toda la ayuda posible a los barcos, que erraban buscando una costa, cargados de sabe Dios que, y temiendo escorar contra las rocas. El faro se presenta como un vigía benigno que conduce a los marineros a buen puerto. Cuando sopla el poniente, la playa me llena de sentimientos positivos y buenas sensaciones.

Pero todo cambia cuando sopla el levante. El mar se enrarece y el baño resulta muy peligroso. La dorada y pacífica arena se levanta en ráfagas y te araña la piel como zarpazos de oso. Y el ruido del viento es insoportable, triste y desolador. Es como un aullido tenebroso que se mete en tu cabeza y te araña el cerebro igual que la arena te araña la piel. El aspecto de la playa sigue siendo hermoso, pero de una hermosura macabra, como los cuadros de William Blake. Y el faro ya no es un vigía benigno, sino un testigo mudo que se siente impotente al no poder evitar una tragedia.

Yo, que soy soñadora hasta el punto de la empalaguez, siempre digo que cuando sopla el levante, es porque los fallecidos en la batalla de Trafalgar se quejan de su triste destino, y gritan, para que no los olvidemos.

Frente al faro, y en una noche tormentosa de Octubre de 1805, casi cinco mil hombres, (entre españoles, franceses e ingleses), perecieron en la famosa batalla. Meses después se sumaron más a este número: o murieron por las heridas provocadas, o murieron de inanición y dejadez en una cárcel brítanica. Yo he visitado la antigua prisión de Edimburgo, y hay que decir que Guantánamo o que cualquier cárcel musulmana, que tanto se critican, hubieran sido el paraíso para aquellos hombres del principios del XIX. No quiero decir con eso que apoye la actual situación de esas prisiones, sino que la estancia en una prisión de la época podía ser peor que la muerte.

Personalmente, no me uno al sentimiento patrio que se alegra por la muerte de Nelson, o que critica el papel de la alianza francesa, o mil detalles más. A mí lo que me llena de tristeza es toda esa gente que se quedó para siempre frente al "Cabo de los Lamentos", independientemente de su nacionalidad. Me apena pensar que las naciones discutieran por una lista de intereses que al gaditano, al pariesiense o al londinense de a pie no iban a beneficiar nunca. Y sin embargo los tres dieron la vida por esos intereses absurdos, y los tres descansan en las aguas de aquel mar. Y sus esperanzas y las de sus familias también se quedaron allí para siempre.

Cuando sopla el levante, aullan y gritan, para quien los pueda oir: "Parad esto. No volváis a caer en la misma espiral. Mira lo que hicieron con nosotros".

Es por eso que me gusta ir a esta playa, y ver como juegan los niños con sus padres. Como lo grupitos de jóvenes, que se siente libres y en posesión de la verdad, se desnudan bajo el sol y se toman sus litronas. Y como los marineros que fallecieron, observan la escena con la calma impasible de la eternidad.

Pero, volviendo a la playa, siempre es hermosa. Con su levante o con su poniente. Con sol o con lluvia. Siempre nos aporta algo. Siempre nos traslada al pasado y nos hace disfrutar del presente. Y si vas, y te bañas en esas aguas, no tengas miedos a los espíritus de los marineritos muertos: los muertos no hablan, pero si aullan, y su aullido no quiere transmitirnos temor, solo quieren que no los olvidemos, que no olvidemos su angustia y su temor. Y que, ya que ellos no pudieron, disfrutemos nosotros de la vida y seamos felices.

La playa de Zahora, en resumen, invita a la reflexión, y yo os invito a visitarla si no lo habéis hecho aún.

 SULIS.

 

Lo que siempre debe haber en nuestra cocina...(I)

Hay una serie de cosas que los "recién independizados" no deben olvidar a la hora de hacer la compra. Estos productos son indispensables para poder cocinar casi de todo.

Es obvio que los productos frescos dan mejor resultado que los congelados o deshidratados. Pero por motivos de economía, tiempo y espacio, no siempre es posible comprar productos frescos.

Mi consejo es limitar los productos tales como verdura fresca para grandes ocasiones, (como las visitas), y tener siempre una lista de cosas en nuestro congelador o alacena que puedan sacarnos de un apuro.

Este será el primer artículo de una larga lista de cosas que no nos pueden faltar. Progresivamente, iré publicando más listas de productos indispensables. Aquí va la primera:

- Ajo en polvo: aunque los dientes de ajo nos proporcionan un resultado mejor y dan un sabor más auténtico a nuestros platos, hay que tener en cuenta que las cabezas de ajo se pueden estropear si no se usan pronto. El ajo en polvo nos puede ser útil para dar sabor a arroces y carnes, (por ejemplo), y no se estropea con facilidad. Como he dicho antes, si tenemos una cena especial o hemos comprado una carne muy rica, haremos el esfuerzo y compraremos cabezas de ajo para que el resultado final sea perfecto. Pero el ajo en polvo resulta más útil para el día a día, sobre todo si no tenemos mucho tiempo para cocinar.

 

 

- Pastillas de caldo: que pueden ser de verdura, carne o pescado. Si tenemos que preparar un sofrito para hacer un arroz o cualquier otro guiso, y no tenemos tomates y pimientos frescos, con una pastilla de caldo podemos darle sabor a nuestro guiso fácilmente.  Sólo se trata de fundir la pastilla de caldo en aceite o agua, (dependerá de lo que estemos preparando), y usarla como base para el guiso.

 

 

- Limones: es una de las pocas cosas que duran mucho tiempo si lo conservamos en la nevera, incluso una vez cortados. El jugo del limón potencia el sabor de los alimentos y facilita la digestión. Cuando cortemos un limón sólo para echar unas gotitas a un filete, es conveniente conservarlo en la nevera junto con su otra mitad y envuelto en papel de aluminio para que no pierda la frescura. Luego, lo mejor es usar ese limón antes de que acabe la semana. Como no queremos tirar nada, (que la economía es fundamental para los "recién independizados"), si pasa una semana y no hemos usado el limón, le podemos dar otra utilidad. Se pueden poner rodajas de limón en nuestro refresco favorito, o exprimirlo y añadirle un poco de azucar, agua fría y hielo para hacer una limonada natural. Si no nos gusta el sabor del limón para beber, aún tenemos otra opción muy casera y muy de abuela: en el limón abierto podemos poner clavos de olor, y de ese modo tendremos un rudimentario pero útil elemento para auyentar a las moscas. Además, este invento casero huele estupendamente, comprobadlo.

 

 

- Aceite de Oliva: ineludible, imprescindible y fundamental. El aceite de oliva tiene grasas vegetales que regulan el colesterol y otras cositas dentro de nuestro cuerpo. Se ha comprobado que mientras que en otras culturas que usan grasas animales para cocinar, la obesidad y las enfermedades cardiacas abundan, en nuestra cultura mediterranea, el aceite de oliva previene todas esas enfermedades, y proporciona un sabor increíble a nuestros platos. No hay excusa para no tener aceite de oliva en casa. Las marcas blancas de supermercados nos proporcionan, además, aceite a buen precio si es que no nos podemos permitir comprar un aceite de más calidad. Aunque si podéis, tened siempre a mano un buen aceite de oliva de Baena: es néctar de dioses para las tostadas del desayuno.

 

- Pescado Congelado: hay que comer pescado como mínimo una vez a la semana. El pescado fresco puede resultar algo caro por no hablar de aquellos que no saben limpiarlo o conservarlo. Pero eso no es excusa para no comer pescado. Hay que tener siempre una bolsa de filetes o rodajas de merluza, o algo similar, en el congelador. Es fácil de preparar, (basta con una sartén, un poco de aceite, sal y limón), y muy sano. Por supuesto, para la visitas o las ocasiones especiales, habrá que comprar pescado fresco y prepararlo, (ya os pasaré truquillos), pero siempre vamos a tener una bolsita de pescado congelado, que además, en alguna ocasión nos puede sacar de un apuro. Para muestra, publico a continuación una receta de pescado con queso y maíz.

 

 

 SULIS.

Muy cerquita...

Para mucha gente Portugal y el Algarve son sinónimos de "barato" y "textil apañadito".

Para mí, el Algarve es sinónimo de "muy cerquita, pero muy desconocido".

En el sur de Portugal, no todo lo que vas a encontrar son toallas y miniaturas de gallos negros.

 ¿Habéis ido a las playas de Sagres? Las aguas son cristalinas a más no poder, y frías como el hielo. Las olas rompen contra acantilados diseñados para gente temeraria, y evocan los cañonazos de los barcos de Sir Francis Drake contra la Fortaleza de Sagres; que si bien hoy no tiene la quinta parte de la gloria que tuvo antaño, visitarla te da la oportunidad de sumergirte en un mundo de piratas y caballeros.

 

 

¿Conocéis el norte del Algarve, la serranía donde comienza el Alentejo? En el norte de Tavira, se puede visitar la sierra del Cachopo: allí puedes encontrar desde alojamiento rural y ecológico, (que tan de moda está), hasta aldeas y alquerías habitadas por un par de ancianos amables que no hablan tu idioma, pero que pondrán todo el empeño del mundo en ayudarte a encontrar un dólmen con tres mil años de historia.

 

¿Habés visitado Faro? Su estadio de fútbol tiene forma de carabela colombina, y debe ser el estadio más bonito que he visto. ¿Y su playa? Desde allí puedes ver como aterrizan los aviones cargados de anglosajones que se mueren por bañarse con el sol, la sal y la luz de esas envidiables costas.

 

 

Y hablando de costas, ¿habéis estado alguna vez en las semidesiertas calas de Armaçao de Pera como la de "Cova Redonda"? Son increíblemente limpias, ordenadas, bien cuidadas. Te puedes ver los pies al bañarte, vaya.

 

 

¿Habéis oído hablar del arte manuelino? Lo podéis ver en las vestustas y polvorientas iglesias que hay en cada pueblecito del Algarve desde Santo Antonio hasta Sagres. En Tavira, por ejemplo, podéis encontrar hasta 37 ejemplos del arte que desarrolló un rey que quiso conquistar el mundo.

 

 

¿Habéis visto los castillos, como el de Silves, que nos traen a la memoria aquellos tiempos en que los hombres resolvían sus diferencias con un caballo y una lanza en una justa?

 

¿Habéis probado el "vinho verde"? ¿Y las cataplanas de marisco? ¿Y el pulpo de Santa Luzia, la capital del "polvo"? No seais mal pensados, "polvo" es como se dice "pulpo" en portugués.

 

 

Y por cierto, ¿sabéis decir algo en portugués más alla del simple "obrigado"? Yo no, me avergüenzo, pero lo reconozco. No habló portugués y no conocía nada de todo eso hasta que fui allí. Es una pena, porque son nuestros vecinos, y se esfuerzan en hablar castellano cuando les pides algo, y conocen nuestra cultura, aunque muchos de ellos no han estado nunca aquí, pero lanzan albanzas en torno a la Giralda o la Alhambra. Recuerdo una noche en un bar, viendo un partido del Betis, y a todos los lugareños allí reunidos, animando a un equipo que no es el suyo.

La nota jocosa que alguién pondrá son los puntos que siempre nos dan en Eurovisión y los que nosotros casi nunca les damos.

Y todo lo que aquí digo, es sólo una pequeña parte, porque el Algarve tiene muchos secretos y rincones inolvidables. Ya os iré ilustrando poco a poco.

Si buscáis algo nuevo, desconocido, y también baratito, (por qué no decirlo si es verdad: con lo que te gastas en tres días en Chipiona o en Zahara de los Atunes, tienes para 10 días en el Algarve), no dejéis de visitar a nuestros vecinos del Algarve. Os sorprenderá gratamente, palabra de honor de pirata.

SULIS

Gazpacho Fresquito

Gazpacho Fresquito

Es una receta muy adecuada para esta estación inclemente. El gazpacho es refrescante, nutritivo y un reconstituyente natural. Lo podemos preparar en grandes cantidades y congelarlo para utilizar días después. Así que preparar gazpacho "is a must in our kitchen during the long, hot summer".

INGREDIENTES:

- 1 Kg. de tomates tipo pera.

- 1 cebolla nueva pequeña o mediana.

- 2 dientes de ajo.

- Medio pepino.

- Medio pimiento verde.

- Media manzana amarilla tipo "granny".

- 1 zanahoria pequeña.

- Vinagre de manzana.

- Aceite de Oliva.

- Sal.

PREPARACIÓN:

Gran parte del éxito de un gazpacho reside en trocear y preparar bien la verdura. Antes que nada, vamos a lavar bien toda la verdura con abundante agua, y una vez hecho esto, podremos empezar.

Quitamos la piel y las pepitas a los tomates, y los troceamos en pedazos pequeños. Ponemos los pedazos de tomate en un vaso de batidora junto con sal, (una cucharadita o dos, la sal siempre va a gusto del consumidor), y los batimos hasta conseguir un zumo. Reservamos.

En un bol pondremos el resto de las verduras y la manzana junto con el vinagre y el aceite. Conviene trocear todo en pedazos muy pequeños para no hacer trabajar demasiado a la batidora. A continuación, vamos a ver como trocear la verdura:

- Para trocear el pepino, le quitamos toda la piel, la pepitas de la parte central y también el borde: lo que vulgarmente se conoce como "culo del pepino" puede amargar nuestro gazpacho, así que es mejor cortarlo.

- A la manzana le quitamos piel, rabito y pepitas y la troceamos.

- A los dientes de ajo, además de la piel, antes de trocearlos, les quitamos el apéndice central verdoso para evitar que se nos repita demasiado el gazpacho.

- El pimiento debe estar totalmente limpio de pepitas y de esos hilitos blancos que tienen como nervios antes de cortarlo. Esto se hace también para no amargar el gazpacho.

- A la zanahoria le quitamos toda la piel y, si el borde superior tiene el centro redondo muy verde, también se lo cortamos.

- Finalmente, la cebolla, la enjuagamos bien para evitar que nos produzca lágrimas. Le quitamos el apéndice y al menos tres de las capas exteriores, y la cortamos en juliana muy finita.

Una vez troceado todo, lo ponemos en el bol con seis o siete cucharadas soperas de aceite y tres cucharadas de vinagre, aunque estas cantidades pueden variar según nuestro gusto.

Batimos todo lo que hay en el bol, y cuando esté todo bien batido y tenga textura como de salmorejo, le añadimos el zumo salado de tomate y volvemos a batir para que todos los ingredientes se mezclen bien.

Cuando tengamos todo bien batido, cubrimos el bol con papel film transparente y lo ponemos en la nevera. Hay que esperar como mínimo cuatro horas antes de consumirlo para que esté bien frío. También podemos dividirlo en fiambreras y congelarlo para consumir en varias veces.

Antes de servir, le ponemos tres o cuatro cubitos de hielo, y si está muy espeso, un chorrito de agua muy fría.

Como truco, podemos espolvorear con un poco de pimienta negra y remover con una cucharita antes de beberlo.

SULIS.

 

 

Nadie es mejor que tú, ni tú eres mejor que nadie.

Nadie es mejor que tú, ni tú eres mejor que nadie.

Pues, eso mismo, nadie es mejor que tú, ni tú eres más fabuloso que nadie.

Es una frase para recordar cuando nos enfrentemos a nuestros problemas de convivencia.

Resulta que un día te despiertas y te das cuenta de que bajo ese techo de esa casa o piso, (que alquilas, ocupas o cuya hipoteca pagas religiosamente cada mes), hay más gente. Puede ser tu pareja, puede que compartas el piso con más amigos, o puede que sea tu herman@ o tu prim@. Y por algún motivo, eso hoy no te hace feliz.

Uno de esos motivos puede ser la siguiente situación.

Al levantarte vas al baño, y te encuentras el lavabo impregnado de pasta de dientes o que no hay papel para limpiarse tras hacer tus necesidades.

Al llegar al salón, ves que hay platos de la cena de anoche encima de la mesa con restos de comida.

Para colmo, tu hermano o tu primo o tu amigo se llevó anoche a su chica o su chico, y no te han dejado dormir con su intensiva actividad nocturna.

Si nos dejamos llevar por la ira y por los absurdos clichés de los "reality show", vamos listos. No valen frasecitas del tipo "quien me pone la pierna encima" o te voy a dar una leche que no veas. Tampoco vale gritar, cabrearse o dejar de hablarnos con nuestros compañeros. Las cosas hay que hablarlas civilizadamente, es mucho más fácil y divertido.

Y para que sea divertido, recuerda, olvida el "yo". "Yo habría recogido la mesa". "Yo siempre compro papel higiénico y nunca mancho el lavabo". Recuerda que "Tú no eres mejor que nadie". Tampoco recojas lo que otro ha ensuciado, porque "nadie es mejor que tú".

Una solución divertida sería dejar una nota a los amantes, para que cuando se levanten lo dejen todo impecable. Algo del tipo, "Menuda nochecita. Espero que hayáis guardado fuerzas para limpiar todo esto. Os veo luego, si es que os dignais salir de la habitación, claro. La cena la traigo yo del chino hoy. Nos vemos".

Y si tenéis la oportunidad de hablar cara a cara con vuestro compañero, no cambies el tono. Empezad con algo así como "no veas que noche", y "me alegro que te vaya bien en tu relación, en serio, pero por favor, limpia un poco la mesa y el baño. Que lo uno no quita lo otro".

Como veis, es más divertido y os evitais malos ratos.

SULIS.